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12 jun 2026

Once cosas del arte que nadie te enseñó en el colegio

Van Gogh vendió casi nada en vida. El arte estuvo en los Juegos Olímpicos. Y un pigmento popular en el siglo XVIII se hacía de momias molidas.

La noche estrellada de Vincent van Gogh, 1889, MoMA Nueva York

La noche estrellada · Vincent van Gogh · 1889 · MoMA, Nueva York · Dominio público

Van Gogh vendió casi nada en vida. El mito dice "una sola obra" pero la realidad es apenas un poco mejor: se estima que vendió entre 1 y 4 pinturas durante sus diez años activos como artista, de las más de 2.000 obras que produjo. Murió en 1890 prácticamente en la pobreza. En 1990, su "Retrato del Dr. Gachet" se vendió por 82,5 millones de dólares. El mismo cuadro.

El nombre completo de Picasso tiene 23 palabras. Se llamaba: Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María de los Remedios Crispiniano de la Santísima Trinidad Ruiz y Picasso. Los nombres eran de santos y parientes, según la costumbre española. Usó "Picasso" — apellido de su madre — porque era más inusual que Ruiz.

El arte estuvo en los Juegos Olímpicos entre 1912 y 1948. En serio. Había competencias de pintura, escultura, arquitectura, literatura y música, todas con medallas. La única condición era que la obra estuviera "inspirada en el deporte". La categoría se eliminó porque varios de los competidores eran artistas profesionales, lo que violaba el principio amateur de los Juegos.

Un pigmento muy popular en Europa entre los siglos XVI y XIX se llamaba "mummy brown". Se obtenía, literalmente, de momias egipcias molidas y mezcladas con aceite. El color era un marrón cálido y transparente muy apreciado para veladuras. Cuando los artistas victorianos descubrieron de qué estaba hecho, muchos organizaron funerales improvisados para sus tubos de pintura.

La Mona Lisa estuvo desaparecida dos años. Fue robada del Louvre en agosto de 1911 por Vincenzo Peruggia, un italiano que trabajó en el museo y simplemente la sacó bajo su abrigo. El robo no se descubrió hasta al día siguiente. Peruggia la tuvo guardada en su apartamento de París durante más de dos años antes de intentar venderla en Florencia. Lo arrestaron en 1913.

El Grito no es una sola pintura. Edvard Munch creó al menos cinco versiones entre 1893 y 1910: dos pinturas al óleo, dos pasteles y un dibujo. La más conocida está en la Galería Nacional de Oslo. En 2012, una versión en pastel se vendió en Sotheby's por 119,9 millones de dólares.

Existe un museo dedicado exclusivamente a falsificaciones. El Museum of Art Fakes en Viena exhibe copias y falsificaciones de obras famosas, no como fraude sino como reflexión sobre la autenticidad, el valor y la percepción en el arte.

Miguel Ángel pintó la Capilla Sixtina de pie, no acostado. La imagen del artista tumbado boca arriba es un mito popular. Los registros históricos y su propia poesía confirman que trabajó de pie, con el cuello doblado hacia arriba durante cuatro años. Desarrolló una afección visual permanente que lo obligó a leer con el papel sobre la cabeza.

El cuadro más visto del mundo no está en ningún museo de arte. Es la imagen de fondo de escritorio predeterminada de Windows XP — una fotografía de una colina verde en Sonoma, California, llamada "Bliss". La tomó Charles O'Rear en 1996. Se estima que fue vista por más de mil millones de personas.

Rembrandt firmaba sus obras con solo su nombre de pila. En una época en que los artistas usaban apellidos completos, Rembrandt Harmenszoon van Rijn decidió que "Rembrandt" era suficiente. Lo tomó de los grandes maestros italianos que conocía — Leonardo, Rafael, Michelangelo — que también usaban un solo nombre.

La pintura más antigua con un nombre de artista conocido tiene más de 4.500 años. Se llama "Iri-hor" y es un graffiti en una roca en el Valle de los Reyes, Egipto. Antes de eso, el arte era anónimo por definición — la obra importaba, no quien la hizo.